martes, 5 de mayo de 2020

Conversión de un "floor tom" en un tambor tenor.

Este proyecto comienza con un "floor tom" de 16"x16" algo feucho...


© David Valdés


Es un Mapex Pro-M, así que es un instrumento bastante decente. El interior estaba en perfecto estado y los "bearing edges" inmaculados, así que me animé a convertirlo en un tambor tenor (no le estaba dando uso como tom y me apetecía tener algo original cuando tuviera que tocar Britten, Bernstein...).


© David Valdés


© David Valdés


 Como siempre, el primer trabajo fue quitar todos los herrajes y dejar el casco desnudo.


© David Valdés


© David Valdés


Al tom le habían añadido un laminado de Rocken Wraps que no me gustaba nada, así que lo quité (en las fotos da el pego, pero os aseguro que era bastante feo...). Ablandé la cola con un secador de pelo y retiré el acabado con una espátula.


© David Valdés


Afortunadamente, el trabajo fue facilísimo, pues solo estaba pegado a lo largo de una pequeña banda que, una vez ablandada, hizo que retirarlo fuera pan comido. Cuando me deshice de él, salió a la luz un bonito acabado "Gloss Natural".


© David Valdés


La zona del agujero de ventilación estaba algo dañada (lógico, pues para poner el laminado y que este quedara a nivel había que quitar la arandela -"grommet"-). Si alguna vez os habéis peleado con un "vent hole", sabréis que quitarlo implica cierta brutalidad...😉


© David Valdés


También aparecieron dos agujeros donde estaba la placa de la marca (que también retiró el anterior dueño para poder colocar el laminado).


© David Valdés


No me preocupaban ni los agujeros ni su estado, pues mi idea era cegarlos todos, poner un laminado nuevo y colocar otros herrajes distintos. Por tanto, el siguiente trabajo fue tapar los agujeros sobre los que se sujetaban los herrajes originales.


© David Valdés
  

Para ello utilicé espigas de 10mm.


© David Valdés


Primero encolé el agujero y, con un poco de suavidad y un martillo (bonito oxímoron, ¿verdad? ), introduje las espigas hasta cegarlos.  


© David Valdés


© David Valdés


Recorté los sobrantes con una Dremel.


© David Valdés


Después lijé el interior y el exterior hasta que todo quedó como si no hubiera habido agujeros:


© David Valdés


A continuación, cegué los agujeros pequeños con varilla de 5mm.


© David Valdés


© David Valdés


Recorté el sobrante con la Dremel y lijé.


© David Valdés


© David Valdés


Para que el casco quedara perfectamente liso, no se notaran los "tapones" e igualar el acabado, decidí emplearme a fondo y eliminar el lacado original. Para ello lijé con papel de grano 50, 80 y 120. 


© David Valdés


© David Valdés


Una vez perfectamente liso, el casco estaba listo para el nuevo acabado. Para ello utilicé chapela de caoba que compré en Leroy Merlin.


© David Valdés


Lo primero que hice fue, utilizando una escuadra, cortar perfectamente el inicio de la lámina.


© David Valdés


Con la misma escuadra marqué en el casco el punto donde empezaría a pegar.


© David Valdés
  

Decidí hacerla coincidir con la posición donde luego iría uno de los herrajes, pues así la "costura" quedaría disimulada tras uno de ellos. Esta es la línea desde la que empecé a trabajar.


© David Valdés


Luego hice coincidir el inicio de la chapela con la línea y la sujeté al casco con cinta de carrocero.


© David Valdés


Esta chapela se suministra con cola termo-activa en la parte trasera, por lo que solo hay que aplicarle calor para que esta se funda y empiece a trabajar. Lo que hice fue pasar una plancha por encima...


© David Valdés


...y, a continuación, frotar bien con un taco para evitar burbujas y conseguir que quedara bien pegada (mil gracias a Boniel Llaneza por proporcionarme esta herramienta de tecnología punta 😉).


© David Valdés


Poco a poco, calentando y frotando, rodeé todo el casco y llegué de nuevo al punto de partida, quedando así todo el tambor recubierto. La siguiente foto muestra la "costura" una vez forrado todo el tambor.


© David Valdés


Luego, con una cuchilla, recorté el sobrante.


© David Valdés


© David Valdés


Después volví a pasar la plancha para asegurarme de que los bordes quedaran perfectamente pegados.


© David Valdés


Como el "bearing edge" es parte fundamental del instrumento, lo repasé con lija de grano 120 y 180 hasta que quedó como salido de fábrica.


© David Valdés


Una vez tuve el casco con su nuevo laminado, lo lijé con grano 120 y 180.


© David Valdés


Después lo traté con cera de color caoba, que extendí usando una muñeca de algodón sujeta a un taladro.


© David Valdés


Con el casco acabado, la siguiente tarea fue prepararlo para los nuevos herrajes. Usando cinta de carrocero, lápiz y un "drum layout mat" marqué los lugares donde taladrar.


© David Valdés
Los nuevos herrajes (Mapex también) son unos "tubular lugs" que limpié con desoxidante Titán y lana de acero 000. Sustituí los tornillos de fijación y las arandelas por otros nuevos y también un par de bellotas que estaban maltrechas.


© David Valdés


Las garras las compré en eBay, y también las sometí al proceso de limpieza con Titán y lana de acero. También las forré por dentro con fieltro adhesivo para que no estropeen los aros de madera sobre los que irán montados.


© David Valdés


Usé cuero para recortar unos círculos de piel con los que suplementar las bellotas y que los tornillos de tensión bajen verticales. Además, estéticamente funcionan muy bien, y evitan que las bellotas marquen el casco.


© David Valdés


© David Valdés


 © David Valdés


Los parches son unos Baena Sonido de piel, el batidor algo más grueso que el resonante.


© David Valdés


Ya solo quedaba montarlo todo y afinar.


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


Tengo ya un magnífico tambor tenor para tocar Bernstein, Debussy, Ravel, Britten... Permaneced atentos, porque iré subiendo vídeos de repertorio con este instrumento.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

lunes, 24 de febrero de 2020

Construcción de un atabal renacentista ("Long drum").

Llevaba ya bastante tiempo queriendo hacer un tambor bien grande como el que tiene Manolo Durán, amigo y colega. 


© David Valdés

Su tambor ya se usó varias veces en la ópera de Oviedo en figuración, la OSPA lo usó en musica barroca... Me apetecía mucho tener uno igual, pero las marcas no ofrecen medidas tan grandes (ni siquiera en "tubo a granel") como para hacerme uno, y comprar uno ex-profeso es asquerosamente caro. Ver almacenados un par de "floor toms" en mi taller me dio la idea, así que me puse manos a la obra. 

Este proyecto empieza con un par de "floor toms" de 16"x16" que tenía rodando por ahí muertos de risa. Uno era un Sonor de una batería "Swinger" (modelo vintage de hace varias décadas) y otro de marca y procedencia desconocida. Por supuesto (y como ya deberíais saber), las maderas de que estaban hechos me importaban CERO 😉.

Aquí los tenéis apilados uno encima del otro:


© David Valdés


Tened en cuenta que, solamente puestos uno encima del otro, su altura sumaría 32", algo totalmente impracticable. Llevar colgando semejante monstruo no sería viable. Por tanto, decidí cortar uno ligeramente para que la medida, una vez unidos ambos cascos, fuera más cómoda: 29".


© David Valdés


Lo siguiente que hice fue cegar todos los agujeros, procedimiento en el que, si ya habéis leído entradas anteriores, soy todo un experto 😄. Aquí podéis ver las espigas encoladas, embutidas en los agujeros y cortadas a nivel. También se puede apreciar el estado original de los cascos, pero eso no es problema, porque iba a limpiarlos y ponerlos bien guapos durante el proceso.


© David Valdés


Para unir los cascos corté horizontalmente ambos en las caras que se iban a enfrentar, taladré e inserté espigas de madera al estilo "Hellraiser". Los agujeros en ambos cascos son coincidentes, así que solo había que empotrar las espigas entre ambos cascos.


© David Valdés


Debo decir que este proceso fue francamente complicado, pues los cascos eran finos, y taladrarlos, así como embutir las espigas, fue realmente difícil. Si no recuerdo mal, creo que les puse 20 espigas para asegurar la sujeción. Uno vez todo encolado y junto, este es el aspecto por dentro (aún sin trabajar, lijar y sin aceite):


© David Valdés


Por fuera la junta quedó así:


© David Valdés


El siguiente trabajo fue lijar hasta que tanto el interior como el exterior quedaron perfectamente lisos, como si todo fuera un casco y no dos unidos. También le di varias manos de aceite de tung al interior.

Para recubrir el exterior me encontré con el mismo problema que para fabricar el casco: no hay chapelas o vinilos lo suficientement grandes. Entonces, y para solventar el problema, decidí hacer un diseño con unas bandas centrales, de manera que se pudieran usar dos tramos de vinilo sin que se notara el apaño. Recurrí a vinilo "Fablon", imitación de caoba para los tramos grandes, y vinilo imitación de haya para las dos tiras centrales. Este es el aspecto del tambor una vez puesto el vinilo:


© David Valdés
  

Como veis, el resultado es muy aparente y queda genial.

Los aros son de haya y se los compré a Manuel Almeida de Ocampo. Son de una pieza maciza doblados con vapor. Aquí podéis ver cómo los marqué para taladrarles los agujeros (con un ángulo de 20º para que la cuerda los atraviese de manera "descendente").


© David Valdés


Una vez taladrados, los traté con aceite (no recuerdo si de amapola o de tung). Aquí veis uno tratado y otro sin tratar.


© David Valdés


En esta foto ya están los dos terminados, y los agujeros libres de rebarbas. Fijaos en la esquina inferior izquierda: ahí se puede ver el taco que utilicé para poder taladrar los aros con un ángulo de 20º.


© David Valdés


Los parches son de Baena Sonido, montados en arillo de madera. El batidor es más grueso y el resonante más fino.


© David Valdés


© David Valdés


Utilicé cuerda de cáñamo natural para este tambor, e hice unas orejetas con cuero:


© David Valdés


© David Valdés


Ya solo quedaba montarlo:


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


Como detalle final, le añadí una argolla al aro para poder colgar el tambor de una bandolera.


© David Valdés


Ya está mi atabal renacentista terminado... Si tomáis como referencia el de Manolo Durán (primera foto), sabed que es más pequeño que el mío (el suyo son unos 70cm. de alto, el mío 29"). Os puedo asegurar que suna como un verdadero trueno, y es ideal para tocar música antigua o el "long drum" de "Appalachian Spring", de Aaron Copland.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés