martes, 12 de abril de 2016

Apagando el bombo con estilo.

Hay combinaciones de instrumentos/parches que, como dirían los ingleses, son "tried and true"; esto es, de eficacia probada. La combinación de unos Ludwig Professionals en medidas "oversized" (32", 32", 29" y 26") con parches REMO es todo un clásico; la combinación Supraphonic con un Emperor también lo es, Hardtke con Super Kalfo...

Cuanto más toco el bombo, más cuenta me doy de que estos instrumentos no funcionan con parches de plástico: producen armónicos muy feos, acumulan una resonancia excesiva, suena demasiado el material, el timbre es siempre mejorable... Los parches de piel hacen que el instrumento suene prácticamente solo pero, a cambio, presentan sus propios problemas (cambios de humedad, temperatura...). Prefiero bregar con estos inconvenientes a cambio de un sonido que considero infinitamente mejor. Entonces, para mí, la combinación de probada eficacia cuando nos referimos al bombo es aquella que implica parches de piel.

Cuando no queda otro remedio que usar parches de plástico, lo habitual es tener que apagarlos usando un trozo de tela sujeto al aro con una pinza. Jugando con la cantidad de material que reposa sobre el parche podemos controlar a voluntad el apagado y los armónicos.


© David Valdés


En esta foto podemos ver una toalla (las que yo uso son compradas en IKEA, muy baratas y de color negro, que no llaman la atención en el escenario) sujeta tal y como describí en el párrafo anterior (no tengáis en cuenta la longitud, pues es un "posado": no toqué con ella, está puesta solo para la foto). 

La última vez que usé este truco se presentó un problema: al tocar el bombo, el extremo libre de la toalla se comportaba como un bordón, moviéndose arriba y abajo, golpeando el parche y produciendo un zumbido tremendamente molesto. Probablemente el público no lo oyera, pero a mí me volvía loco...

Tratando de solucionar el problema, de tener el instrumento controlado y de obtener el mejor sonido posible, me acordé de una solución que se usaba en las baterías antiguas (hoy en día está casi en desuso, aunque se puede ver en instrumentos de estética "vintage" -demonios con la palabreja... ¡qué de moda se ha puesto!-). Consiste en un círculo de fieltro pegado a una placa redonda sujeta a un par de brazos practicables y que se fija al aro. Con una serie de palometas podemos controlar la presión que ejerce sobre el parche y su colocación. Es un artilugio que se solía ver en los bombos, pues el resto de tambores lo llevaban (llevan) en su interior.


© late8


Yo tengo uno desde hace unos meses. Mi intención no era usarlo necesariamente en una batería, pero sabía que, tarde o temprano, el cacharro me sacaría de algún apuro que no tendría nada que ver con este instrumento. Es este, y no tiene ninguna marca o inscripción, pero por lo que he podido ver en internet, parece Ludwig. Mide 15cm. de diámetro, y su brazo 25cm. de largo. Como todo, uno "vintage" (ya estamos otra vez...) puede ser relativamente caro, pero los hay modernos muy baratos (STAGG).


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


Aquí está colocado sobre el bombo, preparado para trabajar.


© David Valdés


El apagador se mueve con el parche, se puede apretar más o menos contra él, no hay holgura, se puede modificar su posición situándolo más o menos al borde o al centro y no produce ningún tipo de ruido. Cumple su función perfectamente. Si acaso, una única pega: su tamaño está calculado para funcionar en bombos no más grandes de 24 o 26 pulgadas. Teniendo en cuenta que los bombos sinfónicos pueden llegar hasta las 40, su superficie puede resultar algo escasa y no conseguir el efecto deseado en estos tamaños. A mí me hubiera gustado tener un poco más de control, pero el artilugio se puede modificar muy fácilmente y aumentar la superficie de contacto a voluntad. Así todo, conseguí librarme del zumbido y el instrumento sonó magníficamente.

Un parche de piel sería la solución ideal (hace tiempo que no entiendo los bombos sin este tipo de parche), pero si no puede ser, el recurso de la toalla es más vieja que el hilo negro. Si la "solución textil" no funciona, este aparato no solo os permitirá tocar el bombo con control, sino también con cierto estilo...


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

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