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viernes, 14 de mayo de 2021

Un "side drum" renacentista casero.

Un "side drum" es un antiguo tambor de gran tamaño que fue utilizado en Europa principalmente por los lansquenetes, tropas mercenarias del área germánica. Dichas tropas se vendían al mejor postor y llegaron a luchar en los tercios españoles bajo el reinado de Carlos I.

Este tambor se tocaba de lado, bajo la axila, de ahí su nombre. Acompañaba a los pífanos y se utilizaba para transmitir órdenes, marcar el paso, animar veladas soldadescas...

 


El proyecto comienza con un surdo Gonalca de 18"x18", instrumento muy machacado y que merecía una nueva vida.

 

© David Valdés

 

Le quité todos los herrajes y el forro, dejándolo en su estado "natural".

 

© David Valdés

 

Una medida estándar de este tipo de tambores suele ser 18"x13", así que lo recorté ligeramente, dejándolo en casi 14" de altura.

 

© David Valdés


Obviamente, el aro sobrante no fue a la basura 😉. Ahora es otro instrumento del que os hablaré más adelante. Con el casco a la medida, solo había que tapar los agujeros...


© David Valdés


...y recortar las espigas.


© David Valdés

 

Lijé el interior y el exterior para que la superficie quedara igualada y pegué una chapela:


© David Valdés


El casco ya estaba listo. Perforé dos grupos diametralmente opuestos de tres agujeros en los puntos donde insertaría los tensores de los bordones y embutí seis clavijas de viola (adquiridas en Musical Tommy) a las que hice un agujero para pasar el cordón de tripa:


© David Valdés

 

Compré dos aros de madera en Thomann que perforé (16 veces cada uno) con un ángulo descendente de 22,5º para facilitar el paso de la cuerda.

 

© David Valdés

 

También hice dos rebajes ("snare gates") en el aro inferior para que los bordones pudieran atravesarlo.

 

© David Valdés

 

Con vaquetilla rojiza y cinta de piel de color vainilla (adquirida en Curtidos Carrasco) hice unas orejetas:

 

© David Valdés


Con las orejetas listas, 22 metros de cuerda de cáñamo de 7mm de diámetro de Cuerdas y Redes y dos parches de piel de cabrito de Baena Sonido (el batidor más grueso y el resonante más fino, ambos emparchados en arillo de madera) ya podía montar el tambor: 


© David Valdés


Encordado el instrumento, aquí podéis ver el "rabo de cerdo" ("pig tail") que cierra todo el cordaje y mantiene la tensión. Observad también que los chicotes de la cuerda están rematados con cinta de cuero para que no se deshilachen:


© David Valdés


Con la cuerda sobrante se teje una cadeneta y se enrolla alrededor del aro inferior. Este es el aspecto del tambor encordado:

 

© David Valdés


Con tripa también comprada en Baena Sonido hice los bordones. La remojé para ablandarla y así poder trabajar con ella.


© David Valdés


Pasé la tripa por los agujeros que previamente había perforado en las clavijas y la hice firme con un nudo "stopper" en forma de ocho (la tripa mojada es maleable y se trabaja muy bien, como si fuera hilo). 

 

© David Valdés
 
 

© David Valdés


© David Valdés

Como último detalle añadí dos gazas de cuerda que servirán para hacer firme el tahalí de tela de algodón (Telas San Miguel) con el que terciaré el tambor sobre mi hombro derecho. Fijaos que los chicotes están rematados con cinta de piel para que no se deshagan:

 

© David Valdés

 

Este es el aspecto final del "side drum":

 

© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés

 

Y así se toca:

 

© David Valdés


© David Valdés

 

Permaneced atentos, pues en breve publicaré un vídeo en el que podréis escuchar este instrumento y diversos toques ingleses. Como siempre, estaré encantado de leer vuestras opiniones, consejos... 


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

viernes, 24 de mayo de 2019

Tambor militar histórico DIY (y IV).

Hoy os ofrezco la última entrega del proceso de construcción de mi propio tambor militar histórico. Podéis ver la primera parte AQUÍ, la segunda AQUÍ y AQUÍ la tercera.

Para refrescar la memoria, este es el estado del tambor en su última actualización:


© David Valdés


Lo primero que hice fue fabricar unas orejetas ("apretones" en la tradición asturiana). Son las que sirven para tensar la cuerda del tambor, y utilicé el mismo procedimiento y materiales que describí en "Restauración de un tambor militar". El resultado fue este:


© David Valdés


Encargué unos parches de piel natural montados sobre arillos de madera a Baena Sonido (más grueso el batidor, más fino el resonante), y con un montón de metros (unos 20) de cuerda de cáñamo de 5mm de grosor y mucha paciencia, encordé el tambor:


© David Valdés


Aquí se ven perfectamente las orejetas que hice:


© David Valdés


Aún sin entrelazar la cuerda sobre sí misma y sin tejer la cadeneta con el sobrante, aquí podéis ver el "pig tail", la forma en que se remata el encordado (y que es históricamente correcto. Mirad la iconografía en la tercera parte):


© David Valdés


Una vez terminado el trabajo de encordado pasé a los bordones, y para ello puse a remojo unos cuantos metros de tripa natural que también compré en Baena Sonido:


© David Valdés


Cuando estuvo bien flexible, até un as de guía al bulón trasero ("but plate") que había comprado en Cooperman:


© David Valdés


Después la pasé por el gancho bordonero ("J hook strainer", también de Cooperman):


© David Valdés


Y continué hasta que di seis vueltas con la tripa. Aquí la parte trasera:


© David Valdés


Y aquí la delantera:


© David Valdés


Así es cómo quedaron los bordones sobre el parche inferior:


© David Valdés


© David Valdés


Aquí un detalle de la cadeneta (que se usa para echarse el tambor al hombro cuando no se toca):


© David Valdés


Del "pig tail" y de cómo la cuerda está pasada una vez más cruzando las "Vs" tensoras para poder dar más tensión al parche:


© David Valdés


Esta es la forma en que uní la cadeneta por el extremo opuesto, rematando el chicote con cinta de cuero para que no se deshaga la cuerda:


© David Valdés


El trabajo se podría haber dado por concluido aquí, pero quise añadir más detalles. Así, sujeté al aro un gancho de bronce ("carry hook") de estilo británico e histórico que compré en Cooperman. Esta pieza sirve para enganchar a la bandolera y poder colgar el tambor:


© David Valdés


También añadí tres patas de bronce ("legs") al aro superior (también de Cooperman). Cuando el tamborilero descansaba y descolgaba su instrumento, siempre lo apoyaba en el suelo sobre el aro superior, pues del inferior colgaba la cadeneta y podía mojarse y estropearse (debemos tener en cuenta que estos tambores se tocaban al aire libre, sobre suelo natural -hierba, barro, tierra, piedras...-). También en la parte inferior están los bordones y el mecanismo, que son partes delicadas. Por esta razón, el tambor se apoyaba sobre el aro superior pero, para aislarlo del suelo, se colocaban estas patas. Históricamente siempre tres:


© David Valdés


Aquí se puede ver cómo, dada la vuelta el tambor y apoyado sobre el suelo, este queda levantado gracias a las patas:


© David Valdés


© David Valdés


En estas fotos podemos ver el aro superior con todos sus aderezos ("carry hook" y "legs"):


© David Valdés



© David Valdés


Finalmente, una foto de todo el tambor acabado:


© David Valdés


Creo que, estéticamente, ha quedado precioso, y os puedo asegurar que suena como un verdadero cañón.  Gracias a este tambor (16"x16") y al otro que restauré (14"x14"), tengo muchas opciones de timbres para tocar música antigua. En futuras entradas subiré muestras de audio de esta maravilla. ¿Os gusta?


…et in Arcadia ego.
© David Valdés