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martes, 6 de febrero de 2018

Resultado del concurso "Adivine el Instrumento".

Como ya sabéis, la semana pasada organicé el concurso "Adivine el Instrumento". Recibí muchos correos y, curiosamente, todos habéis acertado de qué se trataba. Vamos a refrescar la memoria...


© David Valdés


Como bien decís, se trata de unas espuelas ("sporen" en alemán, que es como casi siempre nos las encontraremos en la partitura). En realidad, lo que tenemos aquí no son unas espuelas, sino un cultivador de estrella de mano. Se usa para  varias cosas: quitar malas hierbas, airear la tierra, hacer agujeros para sembrar... Pese a no ser realmente unas espuelas, su apariencia es clavada, y su sonido es ¡IDÉNTICO! Supe de este sustituto tan real gracias a un grupo de facebok: Orchestral Percussion Talk, donde muchísimos percusionistas comparten valiosísima información. Esta herramienta es muy común en los jardines estadounidenses, pero no tanto en Europa, así que cuando vi varias de ellas en el rastro, no puede resistir la tentación y hacerme con ellas.

Respecto al repertorio donde se usan, la respuesta volvió a ser unánime: "El Murciélago", de Johann Strauss Jr. Efectivamente, se usa en la "Czardas", pero hay mucha más música escrita para las espuelas: la polka "Eljen a Magyar", la obertura de "El Barón Gitano", las czardas de la ópera "Ritter Pásmán"... Como veis, casi siempre que nos encontremos con este instrumento será en música de tradición austro-húngara.

¿Queréis saber cómo suenan? Aquí tenéis un vídeo donde choco una contra otra, las sacudo y las hago girar. También podéis tocarlas con una varilla, baqueta, usarlas sobre otro instrumento, piano preparado... La imaginación y el buen gusto es el límite. Obviamente, falta ponerlas en contexto, pero sirve para hacernos una idea.





Y ahora, el momento que todos estabais esperando... A cada uno de vosotros le asigné un número según iban llegando los correos. Así, se juntaron quince participantes (oculto los nombres por una cuestión de privacidad, si alguien quiere comprobar la lista, se la pasaré por privado con mucho gusto):




En http://www.alazar.info/generador-de-sorteos introduje los números de todos los participantes:


     

Pulsé el botón "enviar" y el resultado fue este:




El ganador es el número 5, que se corresponde con Sonia L. B. Me pondré en contacto con ella para saber su dirección y enviarle el instrumento, ¡que lo disfrutes! A todos los demás participantes, muchas gracias por concursar. Os animo a suscribiros al blog, porque habrá más concursos y sorteos en el futuro. ¡Un saludo a todos! 


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

lunes, 29 de enero de 2018

Concurso "Adivine el Instrumento".

Este fin de semana añadí un instrumento bastante peculiar a mi colección y, dada su rareza, me gustaría compartirlo (¡literalmente!) con vosotros mediante un juego: si me enviáis un email a info@david-valdes.com con su nombre, un compositor que lo haya usado y una obra donde aparezca, entre todos los acertantes sorteraré uno que enviaré totalmente gratis a casa del ganador. No está mal, ¿verdad? 😉

Este es nuestro protagonista:


© David Valdés


No, no es una estrella ninja... Si quieréis uno para vuestra colección, animaos y participad. Espero ansioso vuestras respuestas.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

jueves, 18 de enero de 2018

Tam-tam/gong "Hazlo Tú Mismo".

No muy contento (los centros comerciales son algo que me HORRIPILA), hace tres días fui a IKEA a comprar algunas cosas para la habitación de las niñas. Afortunadamente, era un día de semana por la mañana, así que no me encontré con demasiada gente.

El caso es que di con bastantes cosas susceptibles de ser usadas por un percusionista, y esta es una de ellas: la bandeja STOCKHOLM 2017, con referencia 103.452.47, y que podéis encontrar AQUÍ. Es una bandeja de acero inoxidable, mide exactamente 40cm de diámetro (15,5") y tiene un reborde de 4cm idéntico a los que tienen los tam-tams/gongs. Teniendo en cuenta que artesanos como Lance CampeauMatt Nolan, Dave Collingwood, Greg Keplinger..., tienen (o han tenido) platos y otros instrumentos metálicos en su catálogo fabricados con acero inoxidable, no era descabellado pensar que esta bandeja pudiera acabar convertida en un instrumento musical... Además, por los 15€ que me costó, la pérdida no iba a ser muy dolorosa si el experimento no salía bien.

Aquí tenemos la bandeja recién llegada a casa:


© David Valdés


© David Valdés


© David Valdés


Para poder tocarla necesito colgarla, así que el único trabajo fue usar el taladro para pasar una cuerda de sujeción. Para ello, y teniendo en cuenta la orientación del logo (ya de hacerlo, hacerlo bien... 😊), prolongué una línea desde su centro hasta el borde. A partir de esa línea me moví 7cm a cada lado (medida aleatoria, la que consideré quedaba bien), y luego marqué el centro del reborde:


© David Valdés


Con un clavo y un buen martillazo marqué esos dos puntos, de manera que, al empezar a taladrar, la broca no resbalara (usad una de metal, no la primera que os encontréis... 😉). Empecé con una del 1, y fui subiendo hasta llegar a una del 9 (la que permitía que la cuerda pasara con holgura).


© David Valdés


© David Valdés


Hice así con ambas marcas. Cuando acabé, utilicé esta herramienta para quitar virutas y eliminar imperfecciones.


© David Valdés


Para evitar daños a la cuerda que la iba a sujetar, envolví la broca del 9 en papel de lija para metal de grano 500 y froté hasta que el interior de los agujeros quedó como el culito de un bebé.


© David Valdés


Pasé por ellos una cuerda de algodón...


© David Valdés


... y la bandeja dejó de serlo para convertirse en un tam-tam. 


© David Valdés


© David Valdés


Y sí, igual que paseamos el logo de Paiste, Zildjian, Sabian..., yo pasearé el de IKEA en el centro de mi instrumento 😆.



© David Valdés


¿Cómo suena? Francamente bien. A continuación tenéis un vídeo (grabado con el móvil). Si lo escucháis con auriculares o en un buen equipo, os podréis dar una idea bastante aproximada. He tocado en el centro, el borde y a medio camino para que oigáis los diferentes sonidos que puede producir (diferencias mucho más notables en vivo). Curiosamente, en algunos de los golpes se puede apreciar un glissando, exactamente igual que en los "opera gongs".




¿Qué puedo decir? Que por 15€ y un par de agujeros, el resultado es espectacular. Si os animáis, recordaros que en el artículo "Mazas para gong "hazlo tú mismo" (DIY)" tenéis un buen comienzo para fabricaros vuestras propias mazas. 

Si os lanzáis a la aventura, estaré encantado de ver y escuchar los resultados.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

viernes, 15 de diciembre de 2017

Tambor militar histórico DIY (II).

En la entrada "Tambor militar histórico DIY (I)" os mostré el casco, los aros y sus características. Hoy explicaré qué hice con ellos.

Lo primero fue retirar la cinta de carrocero que marcaba el "snare bed" y repasar todo el casco (interior y exterior) con lana de acero 000 para retirar todo rastro de sustancia pegajosa que pudiera haber quedado, así como para preparar la superficie. Os recomiendo utilizar mascarilla para no respirar las diminutas partículas de acero. Con respecto al lijado, es importante hacerlo siempre en el sentido de la veta.


© David Valdés


Una vez eliminada toda imperfección puede ponerme con los acabados. En el interior usé aceite de tung, conocido desde hace siglos para tratar la madera (especialmente de instrumentos musicales). Para extenderlo utilicé gasa que compré en Leroy Merlin.


Gasa cortada y lista para aplicar el aceite. © David Valdés


La gasa se humedece ligeramente en aceite y se extiende sobre el casco (¡siempre en el sentido de la veta!). Aprendí que hay que dar muy poco, de manera que casi quede seco con la aplicación. Si usamos demasiado tendremos pegotes y manchas. En la siguiente foto se puede ver una zona todavía "en crudo" y otra con una primera mano.


© David Valdés


A continuación podemos ver esa primera mano completa.


© David Valdés


Una vez he aplicado el aceite (recordad..., ¡muy poco!), paso inmediatamente una gasa limpia con cierto brío. De esta forma la capa queda muy uniforme y prácticamente seca. Si se hace bien, no hay que lijar antes de dar la siguiente mano. Antes de volver a dar otra, la anterior capa debe estar totalmente seca, lo que implica unas 24 horas.

A este casco le di nada más y nada menos que 10 manos (cosas de la inexperiencia... Recordad que este fue mi primer intento "lutheril"). Me gustó mucho cómo quedó, con un color oscuro muy bonito, pero un experto al que consulté me dijo que cuatro eran más que suficientes para tapar el poro, proteger de xilófagos... Desde ese día, todos mis interiores van que chutan con cuatro capas... :-D En estas fotos podéis ver cómo quedó.


©David Valdés


©David Valdés


La siguiente foto muestra el casco con el interior acabado y el exterior "en bruto". Hay una gran diferencia, ¿verdad?


©David Valdés


Había visto algunos tambores históricos acabados en color nogal, y como me gustaron mucho, decidí que ese sería el acabado exterior del mío. Antes de empezar tapé con cinta de carrocero y papel las partes ya tratadas para evitar accidentes (manchas, salpicaduras...). Como siempre, mi proveedor fue Leroy Merlin.


©David Valdés


©David Valdés


©David Valdés


Usé un tinte al agua que también compré allí (sí..., me harán accionista preferente :-D ).


©David Valdés


Mezclando tinte y agua fui haciendo pruebas sobre un trozo de madera idéntico al del casco hasta que di con el color que me gustaba.


©David Valdés


Luego impregné la gasa con la mezcla y teñí el casco usando la misma técnica que empleé en el interior con el aceite. Para ayudarme usé el torno descrito en "Torno giratorio multiusos para trabajar con cascos de tambores".


©David Valdés


En la foto podemos ver el proceso de aplicar la primera mano de tinte.


©David Valdés


Este es el resultado después de dar esa primera mano.




Una vez seco, lo lijé con lana de acero 0000 para igualar el acabado.


©David Valdés


Después volví a darle otra mano de tinte. Está foto está tomada nada más acabar, todavía húmedo.


©David Valdés


Este es el resultado una vez seco.


©David Valdés




Con dos manos el casco quedó a mi gusto, por lo que el siguiente paso fue darle cera que compré en... ¿Lo adivináis?



©David Valdés



Este es el casco tras la primera mano de cera.



©David Valdés

©David Valdés


Repetí el proceso tres veces (no me compliqué la vida: estéticamente me gustaba y, parece ser, son más que suficientes para tapar la madera y protegerla). Siempre dejé secar y endurecer la cera durante 24 horas antes de la siguiente aplicación. Este es el resultado final.


©David Valdés


Respecto a los aros, lo primero que hice fue quitar las rebabas que quedaron al perforarlos. Parece ser que, cuando se perfora en ángulo, es inevitable que aparezcan, pues las fibras no se rompen homogéneamente.


©David Valdés


Utilicé pasta para arreglar desperfectos, tapar pequeños poros e igualar imperfecciones.


©David Valdés


En esta foto se puede ver la pasta antes de secar y del lijado.


©David Valdés


En las siguientes, los aros perfectamente lisos después de retirar el exceso de pasta y de lijar.


©David Valdés


©David Valdés


©David Valdés


Preparados los aros, ya sólo les faltaba el acabado. Para ello usé aceite de tung, que apliqué en la forma ya conocida. Lo que quería era que contrastaran con el color oscuro del casco.

En la siguiente foto el aro superior tiene una mano de aceite y el inferior está "en crudo".


©David Valdés


Ambos aros después de la primera mano...


©David Valdés


El resultado después de 10 manos (la foto no hace justicia al color oscurete que tienen).


©David Valdés


©David Valdés


En las siguientes fotos podéis ver el casco y los aros una vez finalizado todo el proceso (os prometo que, al natural, es muchísimo más bonito).


©David Valdés


©David Valdés


©David Valdés


Con todos los elementos listos ya solo quedaba montar el tambor, pero eso será en una próxima entrada.

¿Qué técnicas usáis vosotros para teñir/encerar?, ¿qué colores hubierais escogido? ¡Hacédmelo saber!


…et in Arcadia ego.
© David Valdés