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miércoles, 1 de abril de 2015

Tambor militar histórico DIY (I).

En entradas como "El tambor militar español" o "Nostalgia radiofónica" ya mostré mi interés por la percusión histórica y los instrumentos de época. Fruto de ese interés, mi colección incluye timbales barrocos, tambor de Provença, riq... Yo llevaba bastante tiempo queriendo tener un tambor militar tensado por cuerdas, y me apetecía muchísimo fabricarlo yo mismo, así que encargué piezas para ponerme manos a la obra. Como la fabricación de un tambor me parece algo curioso y digno de ser contado, esta entrada y otras futuras mostrarán el proceso que seguí para construirme mi propio instrumento.

Mi idea era tomar como modelo los tambores del s. XVIII (siglo del barroco tardío donde reinaron Häendel, Bach...). En este grabado se puede ver a un fusilero y tambor de la infantería española de principios de 1700: ellos serían mi "inspiración".




Para construir el tambor encargué las siguientes partes a un luthier (y bastantes más, pero esas vendrán en futuras entradas). No tengais en cuenta, por favor, la calidad de las fotos ni el escenario elegido... ;-)




El cuerpo del tambor es un casco Keller de arce. Sus medidas son 16 pulgadas de diámetro por otras tantas de profundidad, ya que era común en la época el que ambas dimensiones fueran iguales. Su grosor es de ocho capas: con seis no se construían por entonces (demasiado fino), y hacerlo con más lo volvería demasiado pesado como para marchar con él colgado.

El "bearing edge" (el borde superior/inferior sobre el que se apoyan los parches) es completamente redondo, tal y como se hubiera hecho en la época (nada de cosas modernas y a la moda como dobles cortes a 45º, 30º/60º, distintas caídas a un lado que al otro...). El "bearing edge" es uno de los elementos más decisivos a la hora de determinar el sonido de un tambor, así que es importante que sea históricamente correcto.


Detalle del "bearing edge" redondeado


Vista lateral del "bearing edge"

Otro elemento fundamental es el "snare bed" o rebaje para los bordones. Para que estos asienten perfectamente sobre el parche inferior y tengan la mejor respuesta posible es necesario rebajar ligeramente el "bearing edge" inferior. La siguiente foto lo muestra.




También tiene un agujero de ventilación ("vent hole")  justo en el centro del casco y alineado con la "costura" que se forma al cerrar la última capa sobre sí misma.




Los aros también son de arce de ocho capas, con sus bordes redondeados para evitar que se astillen si reciben golpes con las baquetas. Tienen 10 agujeros para que pase la cuerda tensora y una altura de 3,5cm.




Los agujeros se han hecho de manera que sean simétricos respecto a la unión de la capa exterior:




Como es tradicional, los agujeros se taladraron con un ángulo de 25º para que la cuerda, en lugar de atravesar el aro perpendicularmente, "descienda" a través de él:


En esta foto se puede apreciar la inclinación con que se taladró el aro


En el aro inferior se hizo un rebaje ("snare gate") para que pasen los bordones. Dicho rebaje se hizo coincidir con la unión de la última capa y simétrico respecto a ella.




Con este material comencé la construcción de mi propio tambor militar. En una próxima entrada veremos cómo se tiñeron las distintas partes y los aceites usados para ello.

Si tenéis un tambor de este tipo u os habéis construído uno vosotros mismos, estaré encantado de saber de él.



…et in Arcadia ego.
© David Valdés

martes, 17 de febrero de 2015

El tambor provenzal.

Hoy hablaremos sobre un instrumento tradicional que se ha abierto camino hasta llegar a la orquesta sinfónica. Tiene ya unos cuantos siglos y es común a varios países pero, en francés, su nombre se parece mucho a la forma en que otros idiomas nombran a instrumentos muy diferentes, y eso ha sido causa de bastantes equívocos: no son pocos los que, malinterpretando la orquestación, han tocado el instrumento equivocado. Nos estamos refiriendo al tambor provenzal.

El tambor provenzal (tambourin, tambourin provençal, tambourin de Provençe, tambour provençal o tambour de Provençe, que todos esos nombres puede tener en francés) es un tipo de tambor muy antiguo, ya utilizado en el medievo. Lo describe Marin Mersenne en el Libro VII de su Harmonie Universelle (1636). Su profundidad suele ser el doble de su diámetro, tiene dos parches, dependiendo de la época en que se haya construído puede presentar o no contra-aros y suele tener un único bordón que atraviesa diametralmente el parche batidor. Digo "suele" porque es tan habitual que el tambourin tenga bordón como que no lo tenga. En un contexto popular, el bordón está muy presente: produce un "zumbido" que contribuye a crear un efecto de "roncón" (muy habitual en esta música) pero que, a la vez, entorpece la claridad rítmica. En un contexto orquestal, el tambourin se usa sin bordón, pues facilita tocar piano y el ritmo se entiende mucho más claramente. Por tanto, y aunque el tambor provenzal se presente indistintamente con o sin bordón, a partir de ahora, y dado que hablaremos de su uso en la orquesta, entenderemos que no lo tiene.  


Harmonie Universelle. Marin Marenne


Ahora bien: la peculiaridad de este instrumento es que un único tañedor (el tambourinaire) lo toca siempre a la vez que el galoubet (una pequeña flauta de tres agujeros).






Esta tradición de tocar un aerófono y un instrumento de percusión a la vez se da en muchísimos lugares de España (y en cada zona reciben distinto nombre los instrumentos): Andalucía, Extremadura, Cataluña, País Vasco, Baleares, Castilla y León... También existe en el Reino Unido, Portugal, Francia (obviamente) e Iberoamérica (imagino que por influencia española).

Quizá la obra más conocida que incluye tambourin sea "L´Arlesienne", de Georges Bizet, donde se orquesta asignando a dos intérpretes diferentes cada uno de los instrumentos (lógico cuando el instrumento da el salto a la orquesta sinfónica. Aún así, debemos fijarnos en que el tambor provenzal y la flauta siempre están relacionados, pues tocan a la vez). De ella se seleccionaron varios números y se arreglaron en dos suites. La nº 2 es la que, en sus movimientos Pastorale y Farandole, incluye tambor provenzal.

¿Cuál es el problema?, que Bizet escribió "tambourin", palabra muy parecida al "tambourine" inglés (algunos editores escriben "tamburin", sin la "o", lo que contribuye aún más al equívoco, pues se puede pensar que, si esa letra falta, también falta la "e" del "falso amigo"). En inglés "tambourine" significa pandereta, y muchos percusionistas y directores se han confundido y la han empleado por desconocer el instrumento tradicional provenzal. Existe otro instrumento tradicional brasileño llamado "tamborim", pero es tan clara su procedencia y uso que, afortunadamente, ninguna versión que yo haya escuchado lo incluye.


Tambourin
Tambourine
Tamborim © Marc de Douvan

Tres nombres muy similares para tres instrumentos muy distintos entre sí. Ahora bien, cuando toquemos esta obra de Bizet, asegurémonos, por favor, de que lo hacemos con el tambor provenzal, nunca con la pandereta.

Como ya hemos visto, al estar la mano izquierda ocupada tocando el galoubet, es la derecha la que se encarga del tambor. Por tanto, cuando toquemos este instrumento en la orquesta, conservaremos la técnica tradicional y usaremos solo la mano derecha. Por qué no, también podemos tocarlo colgándolo de nuestro brazo.

En el siguiente vídeo podemos ver a la Orchestra de Paris (algo sabrán de cómo tocar esta música... ;-) ) interpretando la Farandole de la Suite nº 2 de "L´Arlésienne" bajo la dirección de Paavo Jarvi. Observad cómo el percusionista usa el tambor provenzal con la técnica tradicional. Como curiosidad, observad también que el timbalero (Frederic Macarez) adopta una "baquetación" basada en la técnica del tambor, pues toca la primera corchea con la mano derecha y las tres restantes con la izquierda. Si queréis seguir la partitura, podéis descargarla legalmente y gratis AQUÍ.






En el siguiente vídeo, yo mismo toco la parte con mi tambor provenzal (la baqueta que uso no es histórica, pues aún estoy pendiente de que un luthier me envíe una réplica de un modelo tradicional):





No solo encontramos el tambor de Provenza en la obra de Bizet: aparece también en la "Suite Français", "Suite Provençale", "Suite Concertante pour Piano et Orchestre", "Suite Campagnarde", "Scaramouche", "Promenade Concert", "Concierto para piano nº 1", "La Creation du Monde" y las 12 sinfonías de Darius Milhaud; en "Appalachian Spring", "El Salón Mexico" y "The Tender Land", de Aaron Copland; la "Sinfonía Turangalila", de Olivier Messiaen; "Fra Diavola" y "Concert à la cour", de Daniel François Auber; "Arianne et Barbe-Bleu", de Paul Dukas; "Rapsodie Dionysienne", de Henrry Barraud; la Sinfonía nº 2, op. 51 ("Apollo and the Seaman"), de Joseph Holbrooke; "The Song of Saint Francis", de Howard Blake; la Sinfonía nº 4, op. 16, de Kurt Striegler; "Le Visage Nuptial", de Pierre Boulez; "Trois Dances", de Maurice Duruflé... Si, además, tocamos con grupos de interpretación histórica, nunca faltarán ocasiones donde poder utilizarlo.

Bien: hoy hemos conocido un instrumento poco usual en el contexto sinfónico y las obras más importantes que lo incluyen. Espero que, a partir de ahora, nunca más volváis a tocar "L´Arlésienne" con una pandereta... ;-)  Si vuestro director os pone pegas, decidle que le eche un vistazo a Percusize Me!... ¡Os lo agradecerá para siempre!


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

miércoles, 15 de octubre de 2014

"El Castillo de Barbazul"-Xilófono.

Durante estos días, la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias toca la obra "El Castillo de Barbazul", de Béla Bártok. Aprovechando la ocasión, hoy hablaremos de su parte de xilófono, pues es una de las más peculiares, curiosas y difíciles de todo el repertorio.

La ópera comienza con una introducción hablada que da pie a siete escenas correspondientes a otras tantas puertas. Judith, esposa de Barbazul, es libre de vagar por el castillo, pero sólo una de las habitaciones le está prohibida. Llevada por la curiosidad, no puede evitar ir abriendo cada una de las puertas. Llega al fin a la prohibida, que también abre, y los dos quedan condenados...

Bártok conocía el xilófono muy bien, pues lo utilizó en "El Mandarín Marvilloso", "El Príncipe de Madera", "Música para Cuerda, Celesta y Percusión", "Sonata para dos Pianos y Percusión"... Pero, dada la querencia de Bártok por la música popular (bien conocida es la influencia del folklore en su música), el instrumento que él asociaba con el xilófono era el ya arcaico para la época "Strohfidel" (literalmente, "violín de paja" -ya veremos por qué-).

© LEFIMA


La foto superior muestra un "Strohfidel" ("violín de paja", pues las láminas de madera se apoyaban sobre una capa de paja en lugar de hacerlo sobre un soporte con resonadores). Este instrumento le era muy familiar a Bártok (y también a Richard Strauss, que así lo nombra en varias de sus obras), pues es omnipresente en el folklore húngaro, y está muy estrechamente relacionado (también desde el punto de vista técnico/interpretativo) con el "dulcimer", "dulcémele" o "cymbalon", también típico de la música húngara (descendiente, a su vez, del "santur" persa). Tan interiorizado lo tenía Bártok que, cuando se ensayó la "Sonata para dos Pianos y Percusión" por primera vez, Saul Goodman (legendario timbalero de la Filarmónica de Nueva York, y uno de los encargados del estreno de esta obra) recordaba que el compositor le había pedido que quitara los tubos resonadores a su "moderno" xilófono para así hacerlo sonar lo más parecido posible al "Strohfidel".



Cymbalón (CC) 



Santur © Afshin Max Sadeghi


Como introducción, la historia del "Strohfidel" no está mal, pues era el tipo de xilófono con el que Bartok estaba más familiarizado, pero no es este el instrumento que empleó en "El Castillo de Barbazul"... Antes de seguir, debo enseñaros la partitura para que podáis ver los infernales pasajes:







A continuación, podéis escuchar el primer fragmento a partir de 15:50, y el segundo a partir de 37:52.




Como podéis apreciar, todas las líneas del primer pasaje están dobladas a la octava, lo que ya nos da alguna pista de por dónde van los tiros... Que el segundo fragmento presente acordes placados de tres notas también nos da indicios... Efectivamente, Bartok escribió para un xilófono de teclado. Es un asunto que volveremos a tratar en "Percusize Me", pero quienes estáis bien informados y conocéis el repertorio, sabréis que, muchos de los pasajes que hoy día tocamos con mazas en el glockenspiel, originalmente estaban escritos para  un instrumento accionado por teclas. Esto es muy común en el glockenspiel, pero no lo es tanto en el xilófono, por lo que nos encontramos ante uno de los escasísimos pasajes orquestales escritos para xilófono de teclado. ¿Y cómo es el instrumento? Dando gracias a Szabolcs Joó, percusionista de la Orchestra Filarmónica Nacional Húngara por las fotos y la información, tal que así:


© Szabolcs Joó


© Szabolcs Joó


© Szabolcs Joó


© Szabolcs Joó


Según el señor Joó, este es exactamente el instrumento que conoció Bartok. La Orquesta de la Ópera de Budapest tenía uno y, merodeando por el teatro durante los ensayos, Bartok lo vio y decidió incorporarlo a la orquestación de "Barbazul" (típico caso en el que se orquesta conociendo los instrumentos de los que dispone la agrupación, pues fue precisamente la ópera de Budapest la que estrenó la ópera). Resulta que el xilófono del que disponía la orquesta tenía las láminas muy pequeñas, sonaba poco y era complicado de tocar, así que se encargó uno nuevo para poder estrenar la ópera: el que podéis ver en las fotos anteriores es el "nuevo", el que conoció Bartok en persona y sobre el que se tocó el estreno (impresionante, ¿verdad?).

Obviando el hecho de que el instrumento mostrado está un poco ajado, no deja de ser lo mismo que un piano, un glockenspiel de teclado o una celesta, pero en lugar de percutir cuerdas, láminas de metal o campanas, en este caso se percuten láminas de madera. De hecho, el mecanismo es idéntico al de un piano, siendo la única diferencia el que las mazas están hechas de madera muy dura.

¿Qué ocurre? Que sobre un xilófono de teclado la parte es idiomática y muy fácil de tocar (cualquier pianista puede hacerlo sin problemas), pero tocada en un xilófono "normal" y con mazas "normales", se vuelve endiabladamente difícil... Bártok no era un mediocre, y sabía muy bien lo que quería: conocía perfectamente el "Strohfidel" y el xilófono moderno, pero sabía que si orquestaba para cualquiera de estos dos instrumentos tocar la parte sería prácticamente imposible, con lo que la asignó al poco frecuente xilófono de teclado, pero que él tenía, como quien dice, "en casa".

Nos encontramos ante varias dificultades si encaramos el pasaje con un instrumento moderno: la primera son las octavas, que son imposibles de tocar por un solo percusionista (ni Teddy Brown sería capaz de tocar semejante locura). La segunda es la sincronía: cuando no se cuenta con un instrumento de teclado (lo que suele ser habitual), lo normal es que la parte se divida en dos, y dos percusionistas, cada uno en su xilo, se encarguen de cada una de las octavas. No hace falta decir que, a la velocidad prescrita, tocar juntos es extremadamente difícil.

Como se suele decir, cada trabajo requiere de su correspondiente herramienta y, en este caso, si queremos tocar perfecta y fácilmente el pasaje, un xilófono de teclado en manos de un pianista es lo suyo. Si queremos sudar tinta china, nada como usar un xilófono moderno y dividir la parte entre dos percusionistas.

Pues bien, esta joyita de pasaje suele caer con cierta frecuencia en las audiciones, así que mejor lo incorporáis a vuestro arsenal, no vaya a ser que... Además, si queréis alquilar uno, que sepáis que Tristan Fry, legendario percusionista londinense, tiene en propiedad nada más y nada menos que dos de estos raros especímenes.

Para acabar, deciros que la versión que yo tengo es la que grabó la London Symphony con Christa Ludwig y Walter Berry bajo la dirección de István Kertész en 1965 para DECCA.





Casi nada... Hoy hemos conocido un instrumento bastante raro y, además, exactamente el mismo que vio Bartok y con el que se estrenó la ópera "El Castillo de Barbazul". Mil gracias a los miembros del grupo "Orchestral Percussion Talk" por su vasto conocimiento y por su generosidad a la hora de compartirlo.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

jueves, 17 de julio de 2014

De nuevo, campanas en la "Sinfonía Fantástica" de Berlioz.

Tal vez recordéis que, hace ya cuatro años, la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias interpretó, de Héctor Berlioz, la "Sinfonía Fantástica". Ya entonces escribimos una entrada titulada "Campanas en la Sinfonía Fantástica de Berlioz". Como se ha vuelto a interpretar la misma obra, escribimos un nuevo artículo al respecto pero, esta vez, conteniendo mucha más información.

Si queréis seguir la partitura, la podéis descargar gratuíta y legalmente en este ENLACE (es dominio público).

Lo que sigue, es la interpretación:





Las campanas utilizadas (las mismas que la vez anterior) están fabricadas por Paccard en Annecy (Francia), y se alquilaron a Percusonic.


© David Valdés

Las notas son Do y Sol, y están afinadas tomando el LA 442 como referencia:


© David Valdés


© David Valdés

Se suministran con dos pares de martillos: uno de aluminio y otro de bronce.


© David Valdés

Como se puede ver, cada par presenta martillos de distinto tamaño: el mayor se utiliza para tocar la campana en SOL, más grande y con más masa que su compañera. Por tanto, el tamaño del martillo está relacionado con el tamaño de la campana que toca. Igual que la otra vez, y aunque pesaran una barbaridad, usamos el par de bronce, que proporcionaba un sonido y volumen muy superior al de aluminio.

Pertrechado tras la concha acústica, fuera del escenario y de la orquesta, mi "oficina" ofrecía este aspecto:


© David Valdés


Desde ahí, la vista que tenía del director a través de una puerta abierta en la concha acústica era la siguiente (recordad que la otra vez toqué usando un monitor de vídeo como referencia):


© David Valdés

Para acabar, esta foto fue tomada en el concierto de Gijón:


© OSPA/Marta Barbón


Esta otra en el concierto de Oviedo.


© OSPA/Marta Barbón


Si juntamos la información que contiene esta entrada con la que escribí hace ya cuatro años, tenemos un montón de información respecto a esta parte concreta del repertorio, un tanto "oscura" y "secreta", pues ocurre siempre fuera del alcance visual del espectador.

Espero os haya gustado.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

viernes, 22 de noviembre de 2013

Santa Cecilia 2013.

22 de noviembre, lo que quiere decir que festejamos Santa Cecilia, Patrona de los músicos.

Hoy no es un día de Santa Cecilia cualquiera, pues justo hace 100 años, nacía en Lowestoft Benjamin Britten.

La carambola musical no termina ahí, pues hoy tocaré con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias el "Requiem de Guerra" de este autor, motivo de verdadera celebración.

Para celebrar nuestro día, nada mejor que el "Hymn to St. Cecilia", del propio Britten. 




Felicidades a todos los músicos y a los que disfrutáis con la música.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

martes, 29 de octubre de 2013

Percusize Me! cambia de diseño y se ordena.

A partir de esta entrada, Percusize Me! cambia de "look". El anterior diseño de la página era coherente con el de la web de David Valdés, con fondos blancos y tipografías y demás elementos de color azul y morado, pero tal y como se anunció en la entrada "Nueva página web", el diseño de ésta se modificó, con predominio de colores negros, grises y blancos. Durante un tiempo se mantuvo la disparidad entre el diseño de la web y el del blog pero, a partir de hoy, ambos quedan unificados.

No es ésta la única novedad que presentamos hoy... Por falta de cierta "cultura bloguera", Percusize Me! carecía de etiquetas o de cualquier otro tipo de organización que facilitara la búsqueda de contenidos e hiciera más facil la nevegación. Después de un laborioso proceso de etiquetado, todas las entradas están catalogadas y, lo que es aún mejor, agrupadas por temas.


© David Valdés

En la parte superior, justo debajo del logo, hay un menú con varios apartados: sólo debes hacer "click" en el que desees para acceder a todo el contenido del blog relacionado con ese epígrafe.

Pongamos, por ejemplo, que quieres ver todas las entradas relacionadas con los timbales que he publicado en Percusize Me!. Haciendo "clikc" en la casilla "Timbales", tendrás acceso directo a todos los artículos publicados que hacen referencia a estos instrumentos. ¡Más fácil imposible!

De esta manera, todo queda organizado, y el blog es mucho más fácil de navegar.

Espero encontréis útil la mejora que introducimos en Percusize Me!

Un saludo.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés

domingo, 20 de octubre de 2013

In Memoriam John Bergamo.

Ayer, 19 de octubre de 2013, falleció John Bergamo.


© Hands On´Semble

John llevaba cierto tiempo con problemas de salud que no pudo superar y, por desgracia, nos ha dejado.

Coincidí con John Bergamo en los Cursos Internacionales de Percusión de Cocentaina 1999 y 2000. Aparte de conocer a un excelente persona, conocí a un gran músico y profesor. De él aprendí cosas totalmente nuevas para mí, como las talas y ragas indias y el takadimi, me abrió la puerta al mundo de los frames drums y drum circles, me dio a conocer compositores que escapaban a mi radar, y me sorprendió por su amplia y rica cultura. De su interés por diversas disciplinas da cuenta el hecho de que en su tarjeta de visita se presentara como "percusionista, compositor y jardinero".

Remo tenía una línea de instrumentos diseñados por él, y éstos incluían lo que a mí me parecía un triskel (o tetraskel), tan habitual en Asturias:


© Remo

Al comentarlo con él, y creyendo yo que se trataba del símbolo solar tan habitual en sociedades agrícolas (como la asturiana), él me comentó que se trataba de otra cosa: son cuatro nueves invertidos según una línea de simetría vertical, unidos los cuatro por la base de su "plica" (por utilizar un término musical).

Para él la perfección venía representada por el nueve, pues al sumar las cifras que componen sus múltiplos, siempre se vuelve a obtener el 9.

Una muestra:

9x2=18; 1+8=9
9x3=27; 7+2=9
9x4=36; 3+6=9
9x5=45; 4+5=9
9x6=54; 5+4=9
9x7=63; 6+3=9
9x8=72; 7+2=9
9x10=90; 9+0=9
9x11=99; 9+9=18; 1+8=9
9x12=108; 1+0+8=9
9x13=117; 1+1+7=9
9x14=126; 1+2+6=9
..........

Su percepción matemática del mundo no era según una base decimal, sino en base nueve, a la que atribuía la perfección, de ahí el símbolo en sus instrumentos.

Fascinado por su teoría, nos escribimos durante un tiempo. Yo le mandaba objetos relacionados con el tetraskel debido a la grandísima similitud con su símbolo, y el me mandaba algún disco. Algunos acontecimientos de mi vida también los ligué al número 9 debido a la influencia de John.

Ayer, se nos fue una gran persona.

Descanse en paz.


…et in Arcadia ego.
© David Valdés